Cuando aterrizas en Hanoi y haces el trayecto desde el aeropuerto hasta el centro, al mirar por la ventana verás zonas bastante rurales: arrozales, pagodas a lo lejos, casas estrechas, palmeras y árboles plataneros. Veinte minutos después estás cruzando un puente inmenso, rodeado de edificios altos, con un tráfico que parece imposible de entender. Ese contraste, en quince kilómetros de carretera, resume bastante bien lo que es Vietnam hoy.
No es un país pobre, ni tampoco es un país rico. Vietnam está en pleno desarrollo y cambiando a una velocidad que sorprende. Yo llegué en 2017 y desde entonces he visto aparecer una industria entera de coches y motos eléctricas, las primeras líneas de metro en Hanoi y Ho Chi Minh, autovías que no existían, barrios enteros transformados. La dirección es clara: todo va a mejor.
Lo primero que sorprende al llegar a Vietnam
Si vienes de Europa, hay cosas que te van a chocar enseguida. Algunas son las de un país en desarrollo que todavía está construyéndose, y otras porque están mucho más desarrolladas de lo que esperabas.
El tráfico y las motos
Vietnam es uno de los países con mayor densidad de motos del mundo: unos 80 millones de motos registradas para una población de unos 100 millones. Verás repetido en muchos vídeos que hay dos motos por habitante, pero los datos lo desmienten: la cifra real está alrededor de 0,8 motos por persona.
Si nunca has visto algo así, es difícil de imaginar: miles de motos moviéndose a la vez por avenidas y cruzándose en todas direcciones, a menudo obligando a los coches a dar frenazos y pitar. Da una sensación de caos total, pero hay un orden tácito que, en general, funciona.

La revolución eléctrica
Curiosamente, las motos en este país cada vez son más eléctricas. Vietnam tiene su propia industria nacional (VinFast) con coches y motos eléctricas, una red de puntos de carga, y una flota enorme de taxis eléctricos que pides desde la app Green SM (originalmente Xanh SM, rebautizada hace poco) y que cuestan dos o tres euros un trayecto de pocos kilómetros. Este servicio de taxis 100% eléctricos comenzó en abril de 2023, hace apenas 3 años, y para mayo de 2024 ya tenía más de 30.000 coches en circulación, más del 40% de todos los taxis del país. A día de hoy es difícil andar unos minutos por Hanoi sin ver uno.

Un ecosistema digital muy potente
El contraste que más sorprende cuando llegas es la convivencia entre lo viejo y lo nuevo. Vietnam todavía arrastra problemas típicos de un país en desarrollo (lo veremos más abajo) pero al mismo tiempo tiene un ecosistema digital muy potente. Los pagos por QR están en todas partes, desde el restaurante más caro hasta la señora que vende frutas en la esquina. Aquí no se pasó por la fase masiva de tarjetas con datáfono: la sociedad saltó directamente del efectivo al móvil. La comida a domicilio cuesta un par de euros y llega en media hora. Las apps de transporte funcionan bien, son baratísimas comparadas con las europeas, y como comentamos en el apartado anterior, hay incluso una app específica de coches y motos 100% eléctricos que no tiene equivalente en Europa.
Si vienes esperando un país atrasado, te vas a llevar más de una sorpresa. Y lo más sorprendente es que todo esto ha cambiado en muy poco tiempo.
¿Vietnam es un país pobre o rico? ¿Desarrollado o subdesarrollado?
Cuando publiqué la primera versión de este artículo, en 2021, escribí que Vietnam era el país número 45 del mundo por PIB. Lo cité con datos de Worldometers. Hoy, mientras lo actualizo, según la misma fuente compruebo que Vietnam se encuentra en el número 34. Ha subido once posiciones en el ranking mundial en cinco años. Esa diferencia, entre lo que escribí entonces y lo que escribo ahora, es Vietnam en miniatura: un país que cambia tan rápido que es difícil mantener los artículos actualizados.
Te lo voy a contar combinando los datos oficiales con lo que veo aquí cada día.
La respuesta corta
Vietnam es un país de renta media en pleno desarrollo, según el Banco Mundial. No es ni pobre ni rico: está en la mitad de la tabla mundial en cuanto a economía, y lleva tres décadas creciendo más rápido que casi cualquier otro país.
Su economía crece entre un 5% y un 7% al año desde el año 2000. Incluso en 2020, cuando media Europa entraba en recesión por el covid, Vietnam creció un 3%. En 2025 creció un 8%, una de las cifras más altas del mundo. La consultora británica CEBR proyecta que Vietnam superará a Tailandia y Singapur antes de 2035, convirtiéndose en la tercera economía del sudeste asiático.

Un dato que sorprende a muchos viajeros: el desempleo en Vietnam es de apenas el 2,22% en 2025, según los datos oficiales de la Oficina Nacional de Estadística vietnamita. Es una de las tasas más bajas del mundo: España, por comparar, ronda el 11%. Ese pleno empleo es una de las razones por las que la pobreza extrema ha caído tan rápido y por las que casi nadie en Vietnam mendiga por la calle.
Lo que han cambiado los datos en cinco años
Cuando publiqué este artículo por primera vez en 2021, escribía sobre el Vietnam de aquel momento. Repaso ahora algunos datos del original y los comparo con los actuales, y lo que sale es bastante revelador:
| Indicador | Antes | Hoy |
|---|---|---|
| Ranking mundial por PIB | Puesto 45 (2021) | Puesto 34 (2025) |
| PIB total | ~300.000 M$ (2021) | 514.000 M$ (2025) |
| Pobreza extrema | 80% (1993) | < 1% (2022) |
| Acceso a electricidad | 14% (1993) | 99% (actual) |
Estos datos tan positivos se aprecian sobre el terreno: cuando llegué a Hanoi en 2017, no había ni una sola línea de metro operativa en todo Vietnam. Hoy tanto Hanoi como Ho Chi Minh tienen líneas de metro funcionando. Hanoi vive en obras permanentes: puentes nuevos para descongestionar zonas que antes eran un atasco eterno, barrios enteros levantados donde antes no había nada y carreteras modernizadas. Hace poco demolieron el famoso edificio «Shark Jaw» en pleno Hoan Kiem, en el corazón turístico de Hanoi, para ampliar la zona peatonal y dejar más espacio para eventos y conciertos.
Esa velocidad de cambio es lo que más impacta cuando llevas años aquí. No es un país estancado. Es un país que claramente se mueve hacia arriba.
Pero el desarrollo no se reparte por igual
Que Vietnam crezca rápido no significa que ese crecimiento llegue a todo el mundo al mismo tiempo. Hay dos Vietnams conviviendo en el mismo país.
Por un lado tienes Hanoi y Ho Chi Minh, donde es perfectamente normal cruzarse con un Rolls Royce o un Porsche por la calle. Lo digo en serio: conduzco por la ciudad casi todos los días y veo coches de 150.000 o 200.000 euros con bastante regularidad, más de los que veía en Madrid. Eso convive con barrios de clase media en expansión, centros comerciales nuevos, restaurantes caros llenos los fines de semana y una generación joven con aspiraciones occidentales.

Por otro lado tienes el Vietnam rural, sobre todo las zonas montañosas del norte habitadas por etnias minoritarias. Allí mucha gente sigue viviendo en casas de madera, cocinando a fuego de leña sobre un soporte de tres piedras, y arando los campos con búfalos de agua. Para muchas de estas familias los búfalos representan su ahorro: si pasa algo y necesitan dinero, venden el búfalo. Los abuelos a menudo no saben leer ni escribir, y algunos ni siquiera hablan vietnamita, solo la lengua de su etnia.


¿Cuánto se gana en Vietnam? Salarios y sueldo mínimo
Aquí tengo que ser honesto: los salarios son difíciles de resumir, porque varían muchísimo según la región, el sector, el nivel educativo y si la empresa es local o extranjera. Pero te puedo dar datos oficiales, y luego ejemplos reales del día a día.
El salario mínimo oficial depende de la zona donde esté la empresa. Vietnam se divide en cuatro regiones: la Región I, que incluye Hanoi y Ho Chi Minh, tiene desde enero de 2026 un mínimo de 5,31 millones de dongs al mes (alrededor de 190 euros). La Región IV, que cubre las zonas rurales, tiene un mínimo de 3,70 millones (unos 135 euros). El salario medio nacional, según la oficina de estadística vietnamita y la OIT, está en torno a los 8,7 millones de dongs (unos 310 euros), aunque esta media baja bastante por el peso de los empleos agrícolas y rurales.
Para que te hagas una idea de los sueldos reales en el día a día, aquí tienes una lista con los salarios netos aproximados de varias profesiones locales que conozco de primera mano:
| Profesión | Salario mensual (VND) | Equivalente en € |
|---|---|---|
| Camarero a tiempo parcial | 25.000/hora | < 1 €/hora |
| Camarero a jornada completa | 5-6 millones | 175-210 € |
| Profesor de educación infantil | 5-10 millones | 175-350 € |
| Trabajador de fábrica | 6-10 millones | 210-350 € |
| Cobrador de autobús (revisor) | 6-7 millones | 210-245 € |
| Profesor de escuela pública | 11 millones | 385 € |
| Policía | 15 millones | 525 € |
| Conductor de autobús | 15-18 millones | 525-630 € |
| Auxiliar admin remoto para empresa internacional | 25 millones | 880 € |
| Profesional cualificada en multinacional | 50 millones | 1.800 € |
Como ves, el rango es enorme: del camarero a tiempo parcial (~175 €/mes) a la profesional cualificada en una multinacional (~1.800 €), hay diez veces de diferencia. Una cosa importante que no aparece en las nóminas: en muchas profesiones, los ingresos reales del mes van bastante más allá del sueldo oficial. El caso más claro es el de los profesores, que muy habitualmente dan clases particulares por las tardes o los fines de semana para complementar el salario base. Las clases extraescolares son una parte tan importante de la rutina de los estudiantes vietnamitas que pueden suponer un ingreso significativo para muchos docentes. Y este patrón se repite, de una forma u otra, en muchas otras profesiones: muy poca gente vive solo del sueldo que aparece en el contrato.
Conviene matizar que estas cifras son las de un trabajador local. Un extranjero parte de otra realidad: ser profesor es una de las salidas más comunes para quienes vienen a vivir aquí, y los sueldos están muy por encima de la media vietnamita, como cuento a fondo en mi guía sobre trabajar de profesor en Vietnam.
Por otro lado, los salarios en las grandes ciudades son notablemente más altos que en las zonas rurales, y un trabajo que sirve a clientes internacionales paga mucho mejor que uno equivalente en una empresa local. Esa diferencia es uno de los motores que está expandiendo la clase media en Hanoi, Ho Chi Minh y Da Nang.
¿Cómo es el nivel de vida en Vietnam? Sanidad y educación
Para ir al grano, Vietnam ha hecho avances enormes en cobertura básica (electricidad, agua, salud, escolarización), pero los servicios públicos siguen saturados, mal financiados en muchos casos, y con calidad muy desigual. Te lo cuento desde mi experiencia viviendo aquí desde 2017 y trabajando como profesor en un colegio de Hanoi.
¿Cómo es la sanidad en Vietnam? ¿Tienen acceso los vietnamitas?
Vietnam tiene un sistema público de salud al que accede el 94% de la población. El sistema funciona combinando varias vías de afiliación: es obligatorio para empleados con contrato laboral de más de tres meses y funcionarios, y gratuito para personas en situación de pobreza, etnias minoritarias, niños menores de 6 años, mayores de 80 y pensionistas. El resto de la población puede afiliarse de forma voluntaria pagando una cuota, y todos los asegurados suelen tener un copago cuando usan los servicios.
La teoría es buena, pero la realidad es que la sanidad pública vietnamita arrastra los problemas habituales de un país en desarrollo: hospitales saturados, equipamiento anticuado, falta de personal especializado y diferencias enormes entre los grandes hospitales urbanos y los centros rurales. Vietnam tiene 2,6 camas de hospital por cada 1.000 habitantes, por debajo de la recomendación de la OMS y bastante lejos de la media OCDE (4,3).

He acompañado a varias personas a hospitales públicos después de operaciones y la imagen que más me ha impactado siempre es la misma: habitaciones llenas de pacientes, a veces con dos personas compartiendo una cama. Esto es algo bastante común. La razón es que la gente de zonas rurales viaja a Hanoi o Ho Chi Minh para ser atendida porque los hospitales urbanos están mejor equipados, lo que añade presión a unos centros ya de por sí saturados.
Como contraste, Vietnam tiene también una red creciente de hospitales privados e internacionales con estándares occidentales, sobre todo en Hanoi, Ho Chi Minh y Da Nang. Son significativamente más caros (una consulta puede costar 50-100 dólares frente a 2-11 euros en pública), pero son la opción que usan los extranjeros y la clase media-alta vietnamita.
Pese a las limitaciones del sistema, los indicadores de salud han mejorado mucho en una generación: la esperanza de vida ha pasado de 69 años en 1990 a 75 en 2023, y la mortalidad infantil ha caído de 32,6 por cada 1.000 nacimientos a 12,1 en el mismo periodo.
¿Cómo es la educación en Vietnam? ¿Es buena?
Aquí entro en territorio que conozco de primera mano, porque trabajo como profesor en un colegio de Hanoi desde hace años. Pero antes de contarte mi visión desde dentro, vamos con los fundamentos del sistema.
La educación en Vietnam es obligatoria desde los 6 hasta los 14 años, lo que cubre los cinco años de primaria y los cuatro años de secundaria baja. Después vienen tres años de bachillerato (no obligatorio pero muy mayoritario) y la universidad. En total, 12 años de educación formal antes de la universidad, igual que en España.
El sistema es principalmente público, aunque también existe una red de colegios privados y bilingües. Tanto la educación pública primaria como la secundaria son gratuitas en cuanto a matrícula, aunque las familias suelen pagar gastos adicionales (uniformes, libros, materiales, comedor y diversas cuotas). El bachillerato y la universidad pública sí tienen coste, aunque relativamente bajo: una matrícula universitaria estándar ronda los 20-35 millones de dongs al año (unos 700-1.235 euros), según la carrera y la universidad.

Y ahora, algo que sorprende a casi todo el mundo cuando se lo cuento: los estudiantes vietnamitas están entre los mejores del mundo en el informe PISA de la OCDE. En la evaluación PISA 2022 (el examen internacional más reciente, que mide a alumnos de 15 años en matemáticas, lectura y ciencias), Vietnam quedó 34º de 81 países y territorios, segundo en el sudeste asiático solo por detrás de Singapur, y por encima de países como Estados Unidos, Suecia, Francia o España.
¿Cómo lo consiguen? Por lo que veo, una combinación de cosas:
- Una cultura del esfuerzo muy fuerte. Los estudiantes vietnamitas estudian muchísimo. Es muy normal que un alumno tenga clases extraescolares de matemáticas, ciencias, inglés o un instrumento por las tardes, además de la jornada escolar.
- Respeto al profesor. El comportamiento en clase es bastante mejor que el que yo viví como estudiante en España o como profesor en Inglaterra.
- Foco en ciencias e inglés. Las matemáticas, las ciencias y el inglés son las asignaturas estrella. La informática también gana peso cada año.
- Profesores implicados. Según los datos del propio PISA, el 77% de los estudiantes vietnamitas dicen que sus profesores muestran interés por cada uno de ellos (la media OCDE es 63%) y el 83% que les dan ayuda extra cuando la necesitan (OCDE: 70%).
El éxito educativo vietnamita tiene también una cara menos brillante. La importancia que se le da a la educación, que es una de las grandes razones del rendimiento del país, lleva en muchos casos a una presión enorme sobre las notas. Muchas familias priorizan el resultado del examen por encima del bienestar del estudiante o del aprendizaje fuera del aula. Eso se traduce en cosas con las que yo mismo he tenido que lidiar: estudiantes con falta de autoestima debido a resultados ligeramente inferiores a los esperados, o padres protestando para que los profesores suban las notas de sus hijos.
Esa mentalidad práctica se nota incluso en las elecciones diarias dentro del colegio. En mi centro, las asignaturas optativas más elegidas son business, economía e informática, muy por encima del arte y las humanidades. Muchos alumnos eligen además modalidades más exigentes de las asignaturas estándar (matemáticas y ciencias avanzadas, o el examen de inglés como primera lengua). La elección se hace pensando en qué abre puertas, no en qué cuesta menos. En el fondo, es el mismo motor que mueve al país entero: la ambición de no quedarse atrás.
Para terminar, una nota sobre las diferencias entre lo público y lo privado. Yo trabajo en un colegio privado, donde tenemos clases de 25 alumnos, recursos modernos y proyectores en todas las aulas. En el sistema público las aulas son más grandes (40-50 alumnos), los recursos más escasos y el material a menudo anticuado. Pero la cultura de fondo, el esfuerzo, las extraescolares y la obsesión por las notas, es transversal a casi todo el país.
¿Verás pobreza en Vietnam si viajas como turista?
Para que te hagas una idea rápida: si haces el circuito turístico habitual (Hanoi, Ha Long, Hoi An, Saigón y alrededores), no verás casi pobreza en el sentido dramático que mucha gente asocia con un país en desarrollo. No te vas a encontrar las imágenes que mucha gente tiene en la cabeza por documentales sobre la India o ciertas zonas de África.
Eso no significa que no veas señales claras de un país que todavía está construyéndose. Vas a ver cosas que te van a llamar la atención, e incluso algunas que te van a impresionar. Pero tienen más que ver con un país en desarrollo que con uno hundido en la miseria.
Lo que choca a simple vista
Lo más visible es la gente que duerme en la calle, sobre todo en Hanoi y Ho Chi Minh. A veces son hombres solos, a veces familias con niños pequeños. No es una imagen masiva ni de cada esquina, pero está ahí.
Otra cosa que impacta son los niños pidiendo en algunas zonas turísticas. En Sapa es habitual ver niños vendiendo pulseritas a los turistas. En Ha Giang, niñas pequeñas vestidas con trajes tradicionales que se acercan para hacer trenzas o posar para fotos. En el Old Quarter de Hanoi pasa también: ayer mismo, estando cenando en la calle de la comida sobre las diez de la noche, se nos acercó un niño con una jarra de plástico llena de billetes pequeños pidiendo dinero. Le dije que no le íbamos a dar, y se mantuvo insistiendo un buen rato antes de marcharse a la siguiente mesa.
Mi recomendación es no darles dinero, no comprarles pulseras, no aceptar trenzas ni hacerse fotos con ellos. Cuando un turista paga, refuerza un sistema en el que estos niños trabajan de noche o faltan al colegio porque resulta rentable. Si quieres ayudarles, la mejor manera es donar a organizaciones que trabajan sobre el terreno con estos niños. En Hanoi opera desde hace más de 20 años Blue Dragon Children’s Foundation, una ONG con sede en el Old Quarter que rescata a niños de la calle, los reincorpora a la escuela y trabaja para prevenir el tráfico infantil.
Más allá de la pobreza social, lo que sí te recordará constantemente que estás en un país en desarrollo son los choques culturales en la calle y la infraestructura.
La comida callejera vietnamita es maravillosa, pero sus condiciones de preparación pueden chocar mucho si vienes de Europa. Vas a ver gente cortando carne al aire libre en una mesa en la acera, lavando platos y boles en barreños con manguera o parrillas montadas en la calle junto al tráfico. En los mercados húmedos, sobre todo, la imagen puede ser fuerte: trocear peces grandes vivos sobre una tabla, jaulas de gallinas vivas, carne en mesas sin refrigeración ni etiquetas. En realidad la comida es muy fresca, se cocina a fuego fuerte y en general es segura: los vietnamitas (y yo) comemos así todos los días sin problema. La imagen impresiona la primera vez, pero el sistema funciona.

Es relativamente común ver basura acumulada al borde de la carretera en montones que luego recoge un camión o un carro. No es un problema limitado a barrios alejados: incluso en pleno Old Quarter de Hanoi, una de las zonas turísticas más visitadas. La gestión de residuos es uno de los grandes retos del país.
Los dramas que (por suerte) no existen aquí
Vietnam no es un país donde veas gente hambrienta. La comida es barata y el desempleo es muy bajo (un 2,22% según los datos oficiales que vimos antes), por lo que la inmensa mayoría de los habitantes del país tiene cubiertas sus necesidades básicas de alimentación.
En la misma línea, tampoco vas a ver escenas dramáticas: gente tirada semiconsciente en plena calle, niños desnutridos visiblemente enfermos, situaciones que te arruinen el día. Vietnam tiene problemas, pero no a ese nivel.
Lo que también vas a ver, y sorprende
Algo muy interesante es que también vas a encontrarte un país sorprendentemente moderno en muchas cosas. Familias viviendo en casas de madera en las montañas que sacan el iPhone para sacarte una foto. Vietnamitas con fotógrafos profesionales haciéndose sesiones en sitios turísticos. Una red enorme detaxis eléctricos que pides por app por un par de euros. Autovías modernas como la que une Hanoi con Lao Cai o con Halong Bay. Furgonetas con sillones de piel reclinables y enchufe USB por trayectos de tres o cuatro horas que cuestan diez euros. Aviones de compañías locales como Vietnam Airlines cuya calidad está a la altura, e incluso por encima, de muchas europeas.
Esa convivencia, casas de madera y iPhones, búfalos arando campos al lado de coches eléctricos, mercados húmedos junto a centros comerciales nuevos, es probablemente la imagen más fiel del Vietnam de hoy.
¿Hacia dónde va Vietnam? Mi visión después de 9 años
Llevo viviendo en Hanoi desde 2017 y, si tuviera que resumir en una frase lo que veo, diría que Vietnam es un país que respira optimismo. Hay épocas mejores y peores, momentos de más bonanza y otros de freno, pero la dirección es claramente hacia arriba. Cada año aparecen nuevas líneas de metro y otras infraestructuras, mejores servicios y oportunidades. La gente lo sabe, y nadie se quiere quedar atrás. Hay una mentalidad colectiva de «esto está pasando ahora y hay que aprovecharlo» que se nota en cómo trabajan, cómo estudian y cómo se mueven.

No todo es positivo, eso ya lo hemos visto. Lo que más me preocupa después de tantos años aquí es el modo de conducir, que hace las carreteras innecesariamente peligrosas, y la contaminación del aire, sobre todo en las grandes ciudades. Son cosas que tienen solución y que con el tiempo creo que irán mejorando, pero hoy todavía son problemas serios con los que convivo a diario.
Por otro lado, hay también un fenómeno más reciente que está cambiando algunas ciudades, en especial Da Nang. La llegada masiva de nómadas digitales internacionales ha traído mucha vida y mucho dinero, pero también gentrificación, subida de alquileres y de precios en restaurantes. Para el viajero significa poca cosa, pero muchos locales lo están empezando a notar.
Para mí, este es probablemente uno de los mejores momentos para visitar Vietnam. Las infraestructuras son ya muy buenas (autovías nuevas, aeropuertos modernos, hoteles excelentes), el inglés en las ciudades grandes ha mejorado mucho, el país es seguro, los precios son bajos comparados con países como Tailandia o Singapur, y todavía no está tan masificado como otros destinos del sudeste asiático. Esa ventana se va a ir cerrando con los años, así que cuanto antes, mejor.
Después de darle tantas vueltas a la economía y a los problemas, quédate con esto: la inmensa mayoría de viajeros se van de Vietnam con buen sabor de boca. No es un país perfecto, pero sorprende para bien y de manera consistente deja grandes recuerdos a aquellos que lo han visitado.
Para seguir preparando tu viaje a Vietnam
Si quieres seguir profundizando en otros aspectos del país antes de venir, te dejo varios artículos que pueden serte útiles:
› ¿Es Vietnam un país seguro?
› Cómo es vivir en Vietnam
› Curiosidades sobre Vietnam
› Seguro de viaje para Vietnam: cuál elegir
› Recursos y descuentos para viajar a Vietnam









